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Entrevista de trabajo: cómo prepararla y qué responder

Una entrevista no se gana improvisando ni memorizando respuestas. Se gana llevando tres o cuatro ejemplos concretos de tu propia experiencia y sabiendo cuándo usarlos. Esto es lo que se pregunta y cómo prepararlo.

Antes: la preparación que sí sirve

La mayoría de la gente se prepara leyendo listas de preguntas y ensayando respuestas genéricas. Eso se nota y suena a guion. Lo que de verdad funciona es llegar con material propio: tres o cuatro historias concretas de tu experiencia que puedas contar en dos minutos cada una y que sirvan para varias preguntas distintas.

Elige, por ejemplo: una vez que resolviste un problema difícil, una vez que trabajaste con alguien complicado, una vez que te equivocaste y lo corregiste, y un logro del que estés orgulloso. Con esas cuatro cubres casi todo lo que te van a preguntar.

Investiga la empresa, pero con criterio. No hace falta aprenderse la historia. Basta con saber a qué se dedica, cuántas personas trabajan ahí más o menos, qué vende o qué servicio da, y alguna noticia o cambio reciente. Diez minutos en su web y sus redes son suficientes, y se nota muchísimo la diferencia con quien no lo hizo.

Relee el anuncio. Subraya los tres requisitos que más repite y prepara un ejemplo tuyo para cada uno. La entrevista es, en el fondo, demostrar esos tres puntos.

Lleva tu hoja de vida impresa aunque ya la hayan recibido, y tu cédula. Si la entrevista es virtual, ten el PDF abierto en el escritorio.

El método para responder: situación, tarea, acción, resultado

Cuando te pidan un ejemplo, cuéntalo en cuatro pasos y en ese orden:

  • Situación: dónde y cuándo pasó, en una frase. «En la tienda de Machala, en temporada alta de diciembre».
  • Tarea: qué tenías que lograr. «Cuadrar caja todos los días con el doble de clientes y una persona menos en el turno».
  • Acción: qué hiciste tú, no el equipo. Es el paso que más gente se salta y el que más importa.
  • Resultado: cómo terminó, con un número si lo tienes. «Cerramos el mes sin un solo descuadre».

Dos minutos por historia. Si te extiendes más, se pierde el hilo; si respondes en diez segundos, no diste nada que evaluar.

Las preguntas que más se repiten

«Cuéntame de ti»

No es una invitación a contar tu vida. Es la versión hablada de tu perfil profesional: qué haces, cuánta experiencia tienes, un logro y por qué estás aquí. Noventa segundos. Termina siempre conectando con el puesto: «…y por eso me interesa esta vacante».

«¿Por qué quieres trabajar aquí?»

Aquí se cae quien no investigó. Menciona algo concreto de la empresa y únelo con algo concreto tuyo. «Necesito trabajo» es honesto pero no responde la pregunta; «vi que abrieron el local nuevo en el norte y tengo experiencia en aperturas» sí.

«¿Cuáles son tus fortalezas?»

Dos, máximo tres, y las que el anuncio pide. Cada una con un ejemplo de treinta segundos. Una fortaleza sin ejemplo es solo un adjetivo.

«¿Y tus debilidades?»

Una real, que no sea central para el puesto, y qué estás haciendo con ella. La respuesta disfrazada («soy muy exigente conmigo mismo») se reconoce al instante y resta credibilidad a todo lo demás.

«¿Por qué dejaste tu trabajo anterior?»

Breve, neutral y hacia adelante. Nunca hables mal de tu antiguo jefe o de tus compañeros: quien te escucha piensa que hablarás igual de ellos. Si te despidieron, dilo con naturalidad y pasa a lo que aprendiste. Si fue reducción de personal, es completamente normal y se entiende.

«¿Dónde te ves en cinco años?»

Quieren saber si te vas a quedar. Responde en la dirección del puesto: crecer en esa área, asumir más responsabilidad, especializarte. No hace falta inventar un plan de carrera detallado.

«¿Cuánto quieres ganar?»

Da un rango y justifícalo. Averigua antes qué se paga por ese puesto en tu ciudad: en FullVacantes muchas vacantes publican el sueldo, y comparar cinco anuncios del mismo cargo te da una referencia real. Si la pregunta llega demasiado pronto, es válido devolverla.

Las preguntas que haces tú

Al final siempre preguntan «¿tienes alguna pregunta?». Decir que no es la peor respuesta posible: parece desinterés. Lleva tres preparadas:

  • «¿Cómo sería un día normal en este puesto?»
  • «¿Qué necesitan que resuelva la persona que entre en los primeros tres meses?»
  • «¿Cómo está organizado el equipo y a quién reportaría?»
  • «¿Cuáles son los siguientes pasos del proceso y en qué plazo?»

Evita preguntar por vacaciones y permisos en la primera entrevista. Ese tema llega solo cuando hay una oferta sobre la mesa.

Si la entrevista es virtual

Prueba cámara, micrófono y conexión la noche anterior, no cinco minutos antes. Busca una pared lisa detrás y luz de frente, nunca una ventana a tu espalda. Mira a la cámara cuando hables, no a tu propia imagen. Avisa en casa para que no te interrumpan y ten el teléfono a mano por si falla la conexión: si se corta, vuelve a entrar y discúlpate en una línea; pasa todos los días y nadie descarta por eso.

Lo que no corresponde que te pregunten

Un proceso de selección evalúa si puedes hacer el trabajo. No corresponde que te pregunten si estás embarazada o si piensas tener hijos, tu estado civil, tu religión, tu afiliación política o sindical, ni tu orientación sexual; tampoco exigirte una prueba de embarazo o de VIH. Son datos sensibles y no miden capacidad.

Si pasa, puedes redirigir con tranquilidad: «prefiero centrarme en mi experiencia para el puesto». Y considera qué te dice eso de la empresa. Del mismo modo, si te piden dinero por continuar en el proceso, por un examen o por un uniforme antes de contratarte, detente ahí: no es un proceso legítimo.

Después de la entrevista

Escribe un correo corto el mismo día: agradece el tiempo, recuerda en una línea por qué encajas y di que quedas atento. Si te dieron un plazo y pasó, un mensaje de seguimiento a los dos o tres días hábiles es normal y no molesta.

Y si no te eligen, pide retroalimentación en una línea. No siempre responden, pero cuando lo hacen suele ser la información más útil que recibirás en toda tu búsqueda.

Antes de la próxima entrevista

Asegúrate de que lo que leyeron antes de llamarte esté a la altura de lo que cuentas: revisa la guía de hoja de vida, y si te piden respaldar un empleo anterior, mira cómo pedir tu certificado de trabajo.

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Preguntas frecuentes

¿Qué preguntas hacen siempre en una entrevista de trabajo?
Cuatro se repiten casi siempre: «cuéntame de ti», «por qué quieres este puesto», «cuáles son tus fortalezas y debilidades» y «cuéntame de un problema que resolviste». Si preparas esas cuatro con ejemplos reales, tienes cubierta la mayor parte de la conversación.
¿Qué respondo cuando me preguntan cuánto quiero ganar?
Da un rango, no una cifra única, y justifícalo con lo que se paga por ese puesto en tu ciudad. Si te lo preguntan muy al inicio, puedes devolver la pregunta: «¿cuál es el rango presupuestado para la posición?». No mientas sobre tu sueldo anterior: se verifica.
¿Cómo hablo de mis debilidades sin quedar mal?
Di una real, pequeña y con lo que estás haciendo para corregirla. «Me cuesta delegar y por eso este año repartí la revisión del cuadre entre dos personas del turno» funciona. «Soy demasiado perfeccionista» no engaña a nadie.
¿Qué preguntas no pueden hacerme?
No corresponde que te pregunten si estás embarazada o si planeas tener hijos, tu estado civil, tu religión, tu afiliación política o sindical, ni tu orientación sexual. Tampoco exigirte pruebas de embarazo o de VIH. Nada de eso mide si sabes hacer el trabajo.
¿Cuánto antes debo llegar?
Diez minutos antes, no más. Llegar con media hora de anticipación incomoda a quien te recibe. Si la entrevista es virtual, entra cinco minutos antes y prueba cámara y micrófono la noche anterior.
¿Debo escribir después de la entrevista?
Sí, un correo corto el mismo día o al siguiente: agradeces el tiempo, recuerdas en una línea por qué encajas y quedas atento. Es breve, cuesta dos minutos y muy poca gente lo hace.

Fuentes

Actualizado el 2026-09-13. ¿Te sirvió? Mira las vacantes abiertas.